¿Sabes ese sentimiento cuando piensas que algo es imposible y se cumple? ¿Cuando la barrera entre la mentira y la verdad se dispersa y hace que confundamos la una con la otra? ¿Cuando queda un segundo de partido y tu equipo mete el punto ganador? Como cuando recordaste aquella última caricia y entristecías pensado que era la última pero luego no lo fue..
No hacen falta mariposas en el estómago para saber cuándo te sientes bien; simplemente lo sabes. Ese momento en el que no puedes dejar de ser feliz y piensas: Que le jodan al mundo una vez más. Entonces una sonrisa se dibuja en tu rostro junto a esa persona que te hace sentir única. No querer que ese momento termine jamás, porque parece eterno, y cuando termina piensas: Maldita sea, por qué no pudo haber durado otro poco. Y luego te hundes.
Oportunidades perdidas. Momentos que pueden o no volverse a repetir. Recuerdos que no abandonará tu mente ni un solo segundo. Cosas que podíamos haber hecho y en cambio nos hemos acobardado, y entonces nos damos cuenta de que no sabemos cuándo volveremos a tener una situación como esa.
Errores que nos hacen aprender, y que a la vez nos hacen la vida imposible. Cosas que hicimos mal, y que nos atormentan hasta que hacemos algo bueno para equilibrar la balanza.
Aprendamos a ser valientes, y yo la primera. Dejemos de pensar y actuemos. Seamos un poco egoístas, porque algunos a veces lo merecemos. Merecemos tener lo que queramos, y si alguien se interpone en mi camino, que le jodan.
No hay comentarios:
Publicar un comentario